domingo, 24 de febrero de 2013

Ejercicio de Curso. Fase 2: El intervalo



Sentido de territorio: “Consiste en la capacidad humana de definir límites espaciales y establecer un ‘territorio’, entendiendo por territorio una extensión física vasta que se define con nuestros sentidos de acuerdo a nuestro alcance perceptivo.”

“Los lugares nos arrastran hacia ellos por razones más allá de los sentimientos derivados de los cinco sentidos... algún reconocimiento profundo actúa a través de una inextinguible sensibilidad animal.

Esa sensibilidad animal, ese instinto común a todos los seres humanos es nuestro ‘sentido de territorio’.  Este puede aparecer en diferentes contextos. Por ejemplo, el caso de cómo actúa nuestra percepción cuando re-visitamos un lugar en el que vamos buscando como por instinto esos espacios que nos recuerdan la experiencia pasada y los puntos donde la sensación se hace más aguda. O cómo se define el territorio desde la percepción de un coche.

El ‘sentido de territorio’ es lo que delimita nuestros territorios grabándose así en nuestra memoria el espacio que enmarca la experiencia. El hombre necesita establecer un TERRITORIO FIJO para habitar.

   
   Enunciado Fase 2. SENTIDO DE TERRITORIO

Se propone a los alumnos encontrar-inventar y definir su ‘territorio simbólico’ que contenga un pedazo de ‘espacio inviolable’ es decir, que incluya parte de su identidad, y que a la vez presente las cualidades necesarias para que su ready-made personal pueda funcionar. A este territorio le llamaremos “Intervalo”.

El Intervalo es ese punto intermedio entre la información recibida por nuestros sentidos y la configuración perceptiva de un territorio (lo objetivo versus lo subjetivo, la información versus la experiencia). Tiene que ver con nuestros sentimientos más profundos respecto al territorio. Sin Intervalo, nuestro sentido se pierde, carecemos del espacio para delimitar lo que es todavía nuestro, nuestro territorio. Esas pequeñas marcas físicas de dejan huella, olores, sonidos conocidos, patrones de luz conocidos, lugares seguros conocidos, lugares conocidos donde disfrutar el riesgo.

Mientras más se pueda apelar a los sentidos de las personas, mientras más se les proporcionen las condiciones para potenciarlos, el intervalo de dichas personas será más preciso y serán capaces de configurar ese ‘territorio’ propio como parte de la experiencia del lugar. Donde los sentidos trabajan con mayor intensidad, mayor es nuestro ‘sentido de territorio’.

Por tanto, podemos decir que la capacidad de definir un territorio es el factor inicial en el proceso de habitar. Al establecer un territorio somos capaces de apoderamos de él, ya sea con nuestros sentidos y/o ‘vistiendo y decorando’. De esta manera nos identificamos con el espacio y al identificarnos, ‘habitamos’.
Assessment of work from Alber’s Preliminary Bauhaus Course

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