lunes, 3 de junio de 2013

Entrega final P.0. La Gemma de campo

Lámina 1. Mi territorio

Para entender bien el funcionamiento de mi máquina es imprescindible comprender su función dentro de mi territorio. 
Mi territorio es uno de esos lugares difíciles de habitar. Se encuentra situado en la parte trasera de mi campo, y no es más que un trozo de tierra yerma.
Posee, sin embargo, un gran significado sentimental. En la infancia fue el lugar donde se desbocó la imaginación y los juegos, en la adolescencia pasó a convertirse en un lugar para los proyectos. Proyectos tales como plantar árboles para dar sombra, plantas para hacerlo más acogedor... todo ello con la intención de hacerlo, en definitiva, habitable, ya que es un lugar aislado perfecto para leer o disfrutar de la naturaleza.


Lámina 2. El desarrollo de la máquina desde las primeras ideas

 Cuando me propuse hacer una máquina para ese territorio, tenía bastante claro, entonces, qué es lo que quería. Necesitaba un lugar cómodo para estar en ese territorio pero sin aislarme necesariamente de él, un lugar que diera sombra, que embelleciera el paisaje y, en definitiva, que lo hiciera habitable.
- Primera idea: La casa-árbol. Con todos los requisitos mencionados en un principio se me ocurrió diseñar una especie de casa-árbol. Un lugar que tuviera dos espacios, uno bajo, acolchado, más cómodo y cercano al territorio, y uno arriba, que permitiera disfrutar mejor del paisaje.
Pero la idea era muy rudimentaria y poco viable. ¿Por qué hacer dos espacios pudiendo hacer uno que se elevara?
- Segundas ideas: Cambié entonces el modelo. Me centré en el mecanismo de elevación, en la disposición de las estanterías en la zona acolchada.
El artilugio asimilaba una caja que se elevaba. Resultaba impersonal y su función en el territorio realmente era mínima. Quedó claro que hacían falta diferentes posiciones y movimientos, y un cambio radical en el diseño estético y funcional.
Fue cuando apareció esta referencia que me ayudó a cambiar el enfoque:


Y así aparecieron los primeros dibujos de la idea estética definitiva:


Desde entonces y una vez aclarada la idea estética que quería para la máquina, me fui centrando por semanas en distintos aspectos:

1. Posiciones de la máquina. ¿Qué ocurriría en cada una de ellas y para qué servirían?
Así fue como apareció la idea de aprovechar la máquina para modificar también el propio territorio, que no sirviera como mera forma de estar en él, sino que lo cambiara. La máquina labraría la tierra mientras se movía por el territorio, y tendría un sistema de riego incorporado en la posición 3.

2. Mecanismos. Surgieron los problemas técnicos. Todo lo que la parte de arriba, la "flor" en sí, estaba muy clara y definida, la parte inferior tenía una dudosa resolución. Aparte de resultar agresiva estéticamente, con las cuchillas de las patas y el muelle mecánico, funcionalmente era inviable. El sistema de elevación no era compatible con el espacio para el pequeño depósito de agua y el motor, y el sistema de movimiento no era muy convincente.

Lámina 3. Máquina definitiva

La máquina definitiva solventó muchos de esos problemas. Las soluciones se fueron dando en buena medida gracias a la construcción de la maqueta. Por ejemplo, deseché el sistema de patas para sustituirlo por ruedas con cuchillas internas que labraran la tierra sin que fuera perceptible. El sistema de elevación pasó a ser mediante tubos hidráulicos, mucho más suaves, que además podía recubrir con telas o pintarlos. 

En definitiva:
La máquina acabó convertida en una especie de flor habitable, de apariencia delicada y acorde con la naturaleza y su función en ella. Ligera, la consistencia de su estructura queda disimulada con la levedad de la flor, hecha de plástico de invernadero tintado de colores pero igualmente transparente.
De esta forma función y estética se mezclan para  hacer habitable este lugar de tanto interés personal. 




Lámina 4. La construcción de la máquina

Para acabar con el proyecto, me dispuse a construir la parte más visual y representativa de la máquina: la flor es sí. 
Con unas dimensiones de 120cm de radio de base y 180cm de altura, la máquina, desplegados todos los pétalos ocupará 480cm de diámetro. 
La idea es que, con una silla giratoria metida en la base de tal forma que no se vean sus patas, cualquier persona pueda sentarse en ella y con el sistema de poleas y cuerdas, poder abrir y cerrar los pétalos a placer, pudiendo girar en la silla para hacerlo. De esta forma sería como introducirse y encerrarse en el capullo de una flor. 
De esta manera tan visual queda concluido el proyecto de "La Gemma de campo".

Picnic del 31 de mayo 

En en picnic del 31 de mayo además de la maqueta, la parte de la estructura que pude desplazar conmigo y los a1, añadí mi ready-made. Creo que de alguna forma este guió mis pensamientos a la hora de elegir mi territorio, que fue el que determinó la máquina. Con el ready-made intenté realizar un administrador de sensaciones. El intento quedó en eso, un intento, pero me llevó a interesarme por los detalles personales que nos llevan a sensaciones muy particulares, que fue lo que le faltó por conseguir al ready-made. El territorio sin embargo, sí que fue un espacio muy personas con sensaciones muy particulares.



Jury final del 20 de junio

Para concluir en el Jury final pude tener acabada la máquina, con la que creo haber conseguido mi objetivo.











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